La normalización de la catástrofe



En el libro Esto lo cambia todo, la periodista canadiense Naomi Klein, con base en información científica proveniente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), uno de los máximos órganos internacionales en temas eco-ambientales a nivel internacional, ha señalado que 2020 marca el inicio de la década clave para transformar los modelos socioeconómicos que han generado el estado de emergencia climática que hoy experimentamos.


¿Qué nos está deteniendo? Si bien se debe tener presente que la responsabilidad de la descontrolada y desregularizada emisión de gases de efecto invernadero (GEI), no atañe al carácter individual, sino que proviene de las grandes corporaciones relacionadas con la quema de combustibles fósiles y la producción alimentaria industrial, entre otras, también es verdad que existe un factor que ha imposibilitado el avance de soluciones desde la raíz frente a la emergencia, así como que sean de carácter permanente: la normalización de la catástrofe.


Nos hemos acostumbrado a escuchar y ver noticias relacionadas con eventos climáticos desoladores, el claro ejemplo es la temporada de “mal tiempo” y huracanes que suelen azotar al país, principalmente en Tabasco, Chiapas y Veracruz.


Desde hace una década, “los huracanes de categoría más alta se están haciendo cada vez más comunes y, aunque no son tan frecuentes como los de categoría menor, son los que más daños causan –un categoría 5 es 500 veces más poderoso que un categoría 1.” Este fenómeno contrario a la idea de que son fenómenos naturales, están relacionados con el alza de emisiones GEI que ha aumentado la temperatura de los océanos y con ello, se han desatado eventos climáticos cada vez más agresivos, que terminan generando catástrofes sociales como las que se experimentan en el sureste mexicano.


Por ello es urgente que a los llamados de solidaridad, se sumen las voces que expliquen que los huracanes y tormentas que cada vez aparecen con más frecuencia ni son naturales, ni normales, como no lo es vivir en medio de un estado permanente de emergencia climático cuyo origen proviene del actual modelo de organización socioeconómica. ¿Cómo dejar de normalizar esta situación?


Espera una siguiente entrada.

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