Ciencias Sociales y futuro



Las Ciencias Sociales han sido estigmatizadas entre la sociedad por considerarlas menos útiles que las ciencias naturales, para resolver problemas mediatos como la pobreza, el cambio climático o la violencia. Ello en gran parte se debe a que se piensa que serán los avances tecnocientíficos aquellos que permitan crear mejores condiciones de vida, sin considerar que, para que ello se concrete es necesario estudiar el comportamiento social, político y cultural, entre otros aspectos concernientes a las ciencias sociales.


La pandemia de COVID-19 ha dejado de manifiesto esta última parte, de la misma forma que sólo unos pocos años atrás las ciencias climáticas han reconocido la enorme labor que las ciencias sociales han tenido en las propuestas para mitigar y detener los efectos de la emergencia climática, así como apuntar las causas de su origen.


Se ha señalado que la aparición de virus y bacterias como el SARS-COV-2 es consecuencia de las actividades humanas, principalmente las relacionadas con el aumento de granjas industriales que han expulsado de sus hábitats a cientos de especies y la deforestación de grandes zonas de selvas y bosques. Del mismo modo, la emergencia climática tiene un origen antropogénico -o de manufactura humana-, causado principalmente por las actividades industriales de la industria fósil, minera, cementera y alimentaria.

Richard Heede climatólogo estadounidense, co-fundador y co-director del Climate Accountability Institute ha expuesto desde hace 30 años la urgencia de que las ciencias naturales escuchen a las sociales para que éstas sean un puente de explicación entre la sociedad, los gobiernos y los movimientos sociales. Del mismo modo, la física india Vandana Shiva ha explicado la necesidad de que ambos campos de estudio trabajen juntos de tal manera que permitan construir futuros sustentables social y ecológicamente hablando.


El reto consiste en crear lenguajes comunes, en que se comprenda que una ciencia no es más válida que la otra y que por el contrario, se encuentran intrínsecamente relacionadas. Las ciencias de la complejidad han tendido estos canales de comunicación que poco a poco se han materializado en algunas políticas públicas como lo relacionado a movilidad urbana, y en acuerdos internacionales como los concernientes al cambio climático.


Como dijera Jorge Riechmann, uno de los mayores ecologistas de nuestra época, para transformar nuestro futuro hace falta un poquito de física, un poquito de matemáticas, un poquito de economía política.


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