• Edgar Flores - WFS México

Mejor hablemos del futuro

Solo me costó dos vueltas. Me parece que encontré buen lugar. Se lo debo a los parquímetros. Antes era imposible encontrar estacionamiento a estas horas en esta zona . Nunca he venido a esta cafetería y es raro que JuanPa proponga un lugar así. Casi no vengo por acá desde que era niño. El boleto del parquímetro decía 12:55. Míralo, va llegando en Uber.


- ¡Hey Bro! ¿Cómo estas? ¿Tuviste trabajo?


– ¡Hola Bro!, si, vengo de los juzgados de Salto del Agua, papeleo más que nada. ¿Cómo estas?, ¿te costó trabajo llegar?


– Nada. Le contesté, aunque pensé: por qué no respondió a la pregunta de cómo estas. Puse Google Maps. Lo demás fue fácil.


Entramos a la cafetería, parecía un poco en pausa, ya era un poco tarde para un desayuno y algo temprano para la comida. Algo improvisaremos. El reloj marcaba la 1:03 PM. El suelo del lugar era de duela, nuestros pasos sonaban intensos al caminar. Encontramos un buen lugar casi al fondo. Podíamos ver la calle desde ahí. Se colaba el sol, el día era hermoso.


– Me sacaron del juzgado a las 11, por el simulacro. Fue un desastre. La gente, no lo toma en serio. Iban jugando. Una señora, se regresó por su Tupper de Papayas. ¿Puedes creerlo? Esta bien que ha pasado poco más de treinta años, pero parece que a la gente se le olvidó que estuvo muy feo ese temblor. ¿Cómo va la librería del abuelo? Señorita, ¿nos puede traer la carta?


JuanPa Me preguntaba todo sin dejar pausa para responder, claro es abogado. – La librería tiene más de 12 años que yo la administro JuanPa, creo que ya es más mía que del abuelo ¿no crees?


– Ya, ya, ya, no te calientes, Ro.


La neta, es que sí me enojaba, no dejaba de verme como el hermano menor, pero preferí dejar pasar el nudo.


-Sí, escuché la alerta sísmica, apenas estaba sacando algunas cuentas y cerrando la contabilidad del mes pasado. Y esperando a que llegara el Lore, el chico que me ayuda. Estuvimos en la calle. Me fumé un cigarro, nosotros prácticamente de un salto estamos afuera de la librería, pero sí, casi nadie salió en el simulacro. Es cierto, la gente olvida rápido. – Ro, ¿te acuerdas que en el 85 vivíamos a dos cuadras de aquí? en el depa de Cozumel, creo que es en la que sigue. Saliendo vamos a verlo.


– ¡Hey! Es cierto, no lo había percibido ahora que lo dices, esta, es Av. Chapultepec ¿cierto?


JuanPa asintió con la cabeza mientras le ordenaba algo con mucha proteína a la mesera, yo pedí una ensalada, aún no tenía hambre. Pero si no comía algo, me pondría de mal humor a eso de las cinco. Pedí un jugo de zanahoria, como tradición de nuestros desayunos, normalmente nos veíamos una vez al mes, para desayunar. Esta vez, temas de trabajo, nos habían retrasado nuestro encuentro, ya era 19 de Septiembre y por el simulacro, se nos retrasó todo, nada estaba en su lugar, nunca veníamos por acá.


– ¿Porqué escogiste esta cafetería? Le pregunté a JuanPa mientras el reloj de pared decía que era la 1:07 de la tarde.


– Por nostalgia Ro, vi un reportaje de “Las mejores cafeterías de la CDMX” y cuando vi la dirección de esta, quise venir. No contemplé que fuera el mismo día del temblor del 85, ¿te acuerdas Ro? Aquella vez estábamos en el depa de Cozumel, mamá recién se había ido al trabajo, nosotros estábamos a punto de salir, tú estabas viendo en la tele al Pájaro Loco y comenzó a temblar. La ventanas sonaban horrible ¿te acuerdas? El impulso hizo que nos cayéramos, tú estabas pasmado, como congelado ¿Te acuerdas? Te tomé del brazo y te saqué como pude. No sé como bajamos los cuatro pisos, en chinga. El edificio quedó dañado y por eso nos mudamos para Coyoacán, con el abuelo. – Sí JuanPa, me acuerdo de todo. Pero fue muy aterrador para mí. Me molesta mucho no haberme movido, creo que por eso, no me gusta hablar de eso. Cambiemos de tema, mejor hablemos del futuro.


– Ah! Es cierto, tu especialidad esa, en ¿estudios del futuro?¿no estarás pensando en dar sesiones de Tarot en la Librería del Abue…de tu librería.


– Sí es complicado de explicar. Reí con gusto en solo una frase, mi hermano me había dado dos motivos para reír. Mira, los estudios del futuro, es una manera científica (hice un énfasis vocal en científica) para catalogar los eventos que suceden sobre un problema, tener observaciones, métricas, y con base en esas tendencias, poder decir a través de escenarios que es lo mejor y peor que puede suceder. Apenas estoy estudiando, pero dame tiempo y podré hacer un estudio sobre el futuro de las leyes en la ciudad, y tú me ayudarás en eso.


JuanPa comenzó a reír y su risa fue tan diáfana, como cuando éramos niños. Yo comencé a reír también. Mi tórax se movía para arriba y para abajo, pero creo que de forma muy exagerada. Luego pensé, no es mi risa, pasó un camión, aquí afuera hay un tope y el irresponsable del chofer se lo voló. Pero el movimiento siguió. Cuando abrí los ojos después de la risa, JuanPa tenía cara de aterrado, tenía las manos en cada esquina de la mesa, no me había percatado que su risa había cesado dos segundos atrás. Era la 1:14 y estaba temblando, de nuevo, estábamos a dos cuadras de nuestra casa.


– ¡Es que no es posible que esté temblando el mismo día, esto no puede pasar! Ni en las películas esas que vez de marcianos pasa esto Ro.


Juan Pa no se daba cuenta que su voz filtraba un atisbo de terror, como hombre adulto quería darle una explicación adecuada a lo que estaba pasando y no la encontraba. Seguía petrificado, como yo lo estaba hace 32 años. Yo por el contrario, pensaba, hace unos días nos habían explicado en clase los eventos inesperados, los cisnes negros, creo que alguien incluso así los llamaba: futurequeakes. No sabemos cuándo pasarán, cómo pasarán, pero esta vez, me había preparado, al menos aceptaba la posibilidad de que esto estuviera pasando. Tomé a JuanPa de la mano, con una fuerza inusitada, con determinación me puse detrás de él. Preferí no ver cómo las lámparas de la cafetería se movían alarmantemente a una comparsa oscilante. El crujir de la duela, me puso los nervios de punta. Salimos a la avenida, casi en el carril de alta, la gente comenzaba a correr, a lo lejos una polvareda. Olor a gas. JuanPa estaba de rodillas, con mi mano le tocaba el hombro. – Ro, esta vez tú me sacaste, Ro, tú me sacaste. Me dijo con hilo de voz. Mientras el temblor cesaba.


– Cisnes Negros, Bro, Cisnes Negros. Le dije a mi hermano mientras me agachaba a su nivel para abrazarlo.




World Future Society, Capítulo Mexicano A.C.

José María Rico No. 55, colonia Del Valle, CDMX

Tel: 5524-7758

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